La facultad de arquitectura y urbanismo de Sao Paulo, proyectada por Joao Vilanova Artigas en 196 fue pensada como las ideas de la democracia llevadas al espacio.

Edificio de hormigón visto y terminaciones sencillas, en su exterior es un paralelepípedo suspendido sobre pilares que ejerce una sensación de peso y fuerza sobre su entorno y lo hace asemejarse más a una arquitectura del brutalismo.

No existen puertas de entrada ni espacios pequeños, pues el edificio se consideraba como un templo en el que todas las actividades estuviesen permitidas.

En el interior, apreciamos la idea de generar una continuidad espacial, debido a que sus seis niveles están conectados a través de un sistema de rampas que buscan dar sensación de un sólo plano y favorecen los recorridos continuos.

La separación entre pisos prácticamente no existe, dado que la separación entre ellos viene dada por sus funciones.

Tenemos pues un espacio central en torno al cual se ubican las diferentes áreas.

La estructura debía expresar la gracia con la que los materiales dan forma al edificio, mostrando el hormigón estructural como su parte más digna, ya que para el arquitecto la estructura no sólo debía desempeñar la función de esqueleto.
El edificio debía responder a las características propias de un espacio apto para una escuela de arquitectura, un lugar de ensayo y aprendizaje para los alumnos: luces amplias y formas simples que resaltasen la imagen interior de levedad.

Dentro de esta generosidad espacial se permite aumentar los grados de convivencia en los que el individuo se instruye, se organiza y aprende el espíritu de equipo.
Podéis ver un vídeo del edificio aquí: http://vimeo.com/15834358

